Sabiendo que las acciones aéreas (con los F-16 y los Apache) nunca producen resultados definitivos, era previsible que Israel se aventurara en incursiones terrestres, aunque no en una reocupación. Si quieren dañar seriamente a Hamás, saben que tendrán que entrar en los núcleos urbanos donde la superioridad de los Merkava y otros blindados se reduce muy considerablemente.
Las Fuerzas de Defensa israelíes llevan instruyéndose en ese tipo de combate desde mediados de 2007, cuando el Cuerpo de Ingenieros del Ejército estadounidense terminó de construir Baladia. Bajo el nombre oficial de Israel's National Urban Training Centre, Baladia es una réplica de una ciudad palestina, creada de la nada en el desierto del Negev. El apoyo de Washington va más allá del dinero: hay una colaboración operativa que trata de aprovecharse de las experiencias mutuas (como ya se vio tras la invasión de Irak). Baladia es un paso equivocado tanto por parte de EE UU como de Israel. No será así como se logren detener los diarios cohetes de Hamás. Israel no logrará garantizar su propia seguridad mejorando su capacidad para matar más palestinos. Por cierto, ¿quiénes hacen de violada población palestina en Baladia?
17 de enero de 2009
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